El caso es que tenía una rama que no prendía y decidí con mi buen criterio que iba a ser un Jin de esos, pero que antes tenía que separarla del tronco y , debido a esto, iba a ser alambrada como un barracón militar, je, je.
Ya cuando me quise dar cuenta era tarde, la rama había tronchado. La he dejato talcual unida con resina cicatrizante, pero me da en la nariz, que la punta de esa rama no volverá a ser la que era.
En fin, con esto se demuestra la razón que tenía un libro que ojeé hace unos días que decía que los granados eran un pelín delicados a la hora de alambrar, porque las ramas o eran demasiado delgadas, o las que tenían cierta edad, se rompían con facilidad...¡hale!
detalle de la ramita rota |